jueves, 27 de abril de 2017

REUNIONES

8 de diciembre de 1980. ¿Recuerdas papá ése dia?. Me miraba apenas sonreía. Ese día tuviste reunión en el despacho de tu primo Lorenzo.

1 de febrero de 1981. ¿Recuerdas papá lo que pasó?. Te llamaron para asistir a una reunión en una cafetería discreta del centro de Madrid.

23 de febrero de 1981. De ese dias sí te acuerdas, ¿verdad papá?. Te avisaron para ir al Congreso por motivos que sólo unos cuantos sabíais.

Llegó el doctor y me mandó salir del box porque a mi padre le acababan de llamar para ir a una reunión, en un lugar desconocido.

Gaelia 2017



miércoles, 19 de abril de 2017

REFUGIOS



8 de diciembre de 1980. Al ver esa fecha marcada sobre la pared, nos sorprendió y empezamos a bajar las escaleras. Al final seguimos hacia el fondo del angosto pasillo sobre la piedra desgastada. No disponíamos más que de unas cerillas para alumbrar el oscuro lugar. Serían suficientes para vislumbrar las húmedas paredes sin sustento. Al final del pasillo, un pequeño rellano donde había unos tablones que hacían las veces de banco. Algunas latas oxidadas por el tiempo y la humedad. Algún quinqué casi deshecho, cubiertos de madera, una bota sin cordón y una granada. Recogimos la pelota que buscábamos y salimos corriendo. 

Gaelia 2017 



martes, 18 de abril de 2017

BATAS AZULES

Su cuerpo dentro de aquél pequeño habitáculo es incapaz de moverse. Su cara desprende una mueca de terror. Su voz no sale de su garganta. El hombre de la casa llega al lavadero y cierra la puerta de la máquina con suaves gestos, casi sin percibir lo que hay dentro. El técnico oye cómo el botón programador es manipulado y percibe el click del interruptor de encendido. El agua empieza a adentrarse en el bombo con suavidad, con la dulzura propia de una fuente. “Programa corto”, piensa para sus adentros. El agua no alcnza mucha temperatura por lo que cree que el centrifugado tampoco será el más severo. En aquél lujoso barrio de la Vía Augusta, sabe que casi todo es fachada y que el agua caliente no es muy habitual en las casas con sirvientes. Por lo menos no se abrasaría. Soporta como puede el acoso del centrifugado, aguantando la respiración durante dos interminables minutos, a la espera de que por fin aquella maldita puerta pueda abrirse. Mientras la lavadora centrifuga, la bomba de desagüe empieza a trabajar, empujando al técnico hacia las conducciones del edificio. Piensa que aquél es su final y viendo una luz inmensa a lo largo de los bajantes, recuerda cómo ha sido su vida. Llega al alcantarillado de la calle Rector Ubach y sin apenas resuello queda sentado y mojado, viendo junto a él tres cadáveres con bata azul y la etiqueta del SAT.

Gaelia 2017





 

EN EL SILLÓN DEL DENTISTA

No había flecha que le pudiera hacer daño. Estaba acostumbrado a comentarios de todo tipo. Los punzantes eran los que más gracia le hacían. ...