miércoles, 24 de abril de 2019

CIENAGAS


Me queda un sabor amargo en la boca cuando pienso en lo que pudo ser, pero es imposible. Y me levanto por la mañana como si mi vida no tuviera más remedio que seguir tal y como está. Me miro al espejo cansado, después de toda la noche dando vueltas en la cama y pienso que sigo el camino que me han impuesto y que sin saber el porqué, he aceptado sin más. Con ese regusto que sabe a azúcar y canela y huele a pan recién horneado, pero que no puedo probar. Eso es lo que me gustaría tomar, pero la vida no me da.



© Gaelia




EN EL SILLÓN DEL DENTISTA

No había flecha que le pudiera hacer daño. Estaba acostumbrado a comentarios de todo tipo. Los punzantes eran los que más gracia le hacían. ...