En qué momento de la educación de su niña habían empezado a equivocarse. Eso era la que se preguntaba Galo Aguilar mientras conducía su viejo Nissan. Después de todo, ellos se habían dejado el alma y la mitad de su reducida nómina en aquél colegio de la parte alta de la ciudad. Aguilar se había convertido en un saco de huesos y alcohol y Lola, a su lado, un bellezón que cada día estaba de mejor ver. Llevaba consigo la Walther P99 por si era necesario tirar de pistola. La niña se casaba con un traficante y él se disponía a evitarlo.
Gaelia 2015
martes, 29 de diciembre de 2015
miércoles, 2 de diciembre de 2015
DESDE LA VENTANA INDISCRETA
La besa con suma conciencia para no equivocarse, para no desvelar el secreto de su presencia. Ella se entrega al baile lascivo de su visitante, sin importarle el antro adonde le había llevado.
-Quiero otra copa, quiero que no te vayas, quiero sentir tu fuego. Dámelo y haz conmigo lo que quieras.
No se preocupe la señora. Tendrá todo lo que quiera tener. Solamente quiero que mires hacia la ventana. Siento lo que te doy porque voy a cobrar el doble. Mira la luz. Cierra los ojos. Date la vuelta y échate el pelo para atrás. Las fotos valdrán una fortuna.
Gaelia
-Quiero otra copa, quiero que no te vayas, quiero sentir tu fuego. Dámelo y haz conmigo lo que quieras.
No se preocupe la señora. Tendrá todo lo que quiera tener. Solamente quiero que mires hacia la ventana. Siento lo que te doy porque voy a cobrar el doble. Mira la luz. Cierra los ojos. Date la vuelta y échate el pelo para atrás. Las fotos valdrán una fortuna.
Gaelia
lunes, 16 de noviembre de 2015
LOCURAS
Abandonan, primero uno y luego el
otro, la habitación del hotel. La luz de la tarde invade el pasillo que les
lleva hasta la zona de ascensores. Málaga llena sus sentidos desde el cuarto
piso de un hotel del centro. Se han amado lascivamente, como cuando tenían veinte
años y apenas se conocían, como ya no pensaban hacerlo jamás. Se han besado
como lo hicieron cuando eran niños, sin casi verse en la penumbra de la
habitación, acordando tácitamente los excesos de un amor contenido en un frasco
de perfume francés. María Zambrano les despide con una leve sonrisa, una
canción de otoño y un aluvión de recuerdos.
Gaelia 2015
Gaelia 2015
miércoles, 7 de octubre de 2015
COLECCIONISTA DE RELOJES
Se me acercó López Lozano contándome una anécdota sobre el último
partido del Betis. Estuvimos discutiendo amistosamente sobre si la
jugada de Denilson en el área del Athletic Club fue o no fue penalti.
Sin llegar a un acuerdo sobre la cuestión, me enseñó un reloj de esos
que él suele coleccionar. Aparte de mechero, el reloj era un artilugio
que una vez pulsadas las coordenadas oportunas se convertía en trampa
para visitas inoportunas o pesadas. Iba acompañado de un felpudo
especial que debía ponerse en la entrada de la vivienda en cuestión.
Debajo de ese felpudo se escondía un agujero que te llevaba al pozo
ciego más cercano al domicilio en cuestión. Sólo hay que ojear a través
de la mirilla de la puerta y pulsar las coordenadas del reloj; si el
capullo que hay detrás es una visita indeseable, el felpudo se abre
como si se tratara de una trampa para elefantes, llevándole a hacer el
viaje sin necesidad de haber comprado billete.
Gaelia 2002
Gaelia 2002
JOSE LUIS
Estaba leyendo el segundo
capítulo de La Reina Descalza en mi sillón orejero, cuando me sobrecogí
porque un cuadro de la habitación se había caído. Era una marina pintada al oleo,
uno de aquellos paquebotes que transportaban sal desde Formentera a Barcelona,
a principios de siglo XX. Estaba muy bien resuelto, con mucha gracia y temple.
La luz que reflejaba en el agua del mar, estaba pintada con muchísima
delicadeza. Cada punto de luz, cada elemento de color, con una maestría
indescriptible. Lo había pintado mi amigo José Luis, cuando empezó con esto de
la pintura y ya daba muestras de que iba a ser un buen pintor, admirado por una
legión de seguidores. Me lo regaló para mi boda y se lo agradecí colgándolo en
una lugar distinguido dentro de mi humilde vivienda. No pudo venir a la boda y
se disculpó porque siempre tenía algún achaque consecuencia del atropello que
sufrió de niño. Jugábamos a una cosa que no sé si se jugaba fuera de mi ciudad,
algo a lo que llamábamos “la lima”, que consistía en clavar una lima sin mango
sobre el suelo húmedo y sortear unos obstáculos pintados a modo de
cuadros. José Luis tenía que lanzar la lima puesto que era su turno y uno de
los chavales que andábamos allí, quiso quitársela para lanzar él. Forcejearon
con la herramienta, con tan mala suerte que José Luis cayó a la calzada en el
momento que pasaba un camión. Solamente recuerdo el pequeño cuerpo de José Luis
debajo de las ruedas del camión. Tuvo muchos ingresos, altas, operaciones,
transplantes de piel y todo el cariño y el cuidado de su familia y amigos. José
Luis salió de aquel trance con unas cuantas secuelas, pero no perdió jamás su
sonrisa. Tras el susto de ver el cuadro en el suelo, lo he retirado del marco
roto y he leído su dedicatoria: “que te sirva de guía a partir de ahora. Tu
amigo, José Luis”. A la media hora ha sonado mi móvil, era mi madre. Me ha dado
la noticia y no he podido más que ponerme a escribir. Mi vecino y amigo de la
infancia José Luis, ha muerto en el hospital.
Gaelia 2015
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EN EL SILLÓN DEL DENTISTA
No había flecha que le pudiera hacer daño. Estaba acostumbrado a comentarios de todo tipo. Los punzantes eran los que más gracia le hacían. ...
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A mí me parecen manchas de rotulador , me repetía. Era día de cierre y la conexión en casa es más lenta que en la oficina, así que toda mi...
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