miércoles, 30 de enero de 2019

ENERGIAS DESCONOCIDAS

Cuando se ausentaba de casa era cuando salíamos de nuestro armario. Allí permanecíamos sin hacer ruido. Entre las chaquetas y los abrigos era donde Adela había acomodado su pequeño redil, para que los niños estuvieran algo más anchos. Yo, sin embargo, me tenía que conformar con la parte trasera del altillo, donde guardaba las cajas de zapatos de la temporada anterior. Prefería que ellos disfrutaran del lujo de la parte inferior, justo donde más luz natural hay. Al final, cuando abriamos las puertas y saltábamos, el desenfreno se apoderaba de nosotros, como le pasaría a cualquier familia de duendes 


© Gaelia 2019
 




martes, 8 de enero de 2019

DECALAJE


Me quedé dormido hilvanando constelaciones, abatido y exhausto por lo vivido en el estadio. Era el minuto ochenta y tres cuando una falta al borde del área del Español iba a ser lanzada por nuestro Tello. Nos aferramos a los auriculares del móvil y de esa manera pudimos escuchar el rugir de la afición bética tras el golazo del delantero. Fue un segundo o dos más tarde cuando vimos en el campo cómo la pelota entraba dentro de la red, sin que el portero pudiera hacer nada. Gritamos el gol y nos miramos fijamente, sin decirnos nada.



© Gaelia 2019




 


EN EL SILLÓN DEL DENTISTA

No había flecha que le pudiera hacer daño. Estaba acostumbrado a comentarios de todo tipo. Los punzantes eran los que más gracia le hacían. ...