Cerró los
ojos y sopló las velas pensando que sus sueños se harían realidad. Anduvo por
la crema, por el chocolate y tumbó las velas. Se sentó sobre una fresa a la que
no soportaba. Y es que no había nada que le irritara más, que la mirada
arrogante de una fresa ácida. En su trono sentada, vio trocitos de manzana y
pensó que esa no era fruta para estar allí, junto a ella y las fresas. Tan roja
y brillante lucía que antes de darse cuenta fue disfrutada y deleitada, poco a
poco, mezclada entre la saliva y la lengua, como cualquier guinda de una
deseada tarta.
martes, 21 de febrero de 2017
miércoles, 15 de febrero de 2017
LA ISLA DE MIS DESEOS
En el lugar más recóndito de la isla de mis
deseos, todavía queda algo que tengo que descubrir. Algo que abre mis puertas
pero cierra las suyas. Es un ser interior al que no sé cómo domar y que intuyo,
tiene el mayor secreto de mi vida. Es ese lugar que todos tenemos y que a veces
se hace inalcanzable. Ese que nos hace amanecer y andar por el camino que se
nos da. En el lugar más recóndito de la isla de mis deseos, seguro que están
mis hijos, la mujer a la que quiero, mi yo, mis recuerdos, mi música, mi mundo,
mis letras.
Gaelia 2017
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