miércoles, 30 de septiembre de 2020

MAQUINARIA ENGRASADA

Ya estoy en casa. Dejo a los niños en el colegio como lo hicieron conmigo cuando era una muñequita con coletas. Entonces pienso que mi día está condicionado por el horario escolar y apenas tengo tiempo para ponerme a rellenar una página de Word. Nunca pensé si mi madre quiso ser escritora, como lo quiero ser yo. Lo único que me importaba en aquellos años, era que la comida estuviera rica, que el agua de la ducha saliera caliente y que mis zapatillas de deporte estuvieran limpias para el partido del sábado. Mi vida funcionó porque mi madre era el combustible que la alimentaba.

 

© Gaelia 2020



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martes, 8 de septiembre de 2020

MI MAMÁ ME AYUDA

Exactamente lo mismo que decía cuando estaba viva al ver  mis camisas planchadas y perfumadas en el armario. Parece que la estoy oyendo con su voz de pito. Igual que cuando entro en la cocina y está todo perfectamente ordenado; la cafetera americana sobre la encimera con café humeante y el lavaplatos recogido. Hay comida recién hecha en una tartera dentro del microondas y ahora me diría que soy un saco de huesos. Y lo peor es que tenía razón. Antes de irme a la cama me aseguraré de que la momia sigue entera en la habitación de invitados. Sería una tragedia para mí perderla para siempre.

© Gaelia 2020

 




 

EN EL SILLÓN DEL DENTISTA

No había flecha que le pudiera hacer daño. Estaba acostumbrado a comentarios de todo tipo. Los punzantes eran los que más gracia le hacían. ...