miércoles, 9 de marzo de 2016

NICOTINA Y ALQUITRAN



Lo que daría porque fuese ya de día y su dulce voz me susurrase “lavavajillas”, “espumadera” o colesterol o cualquier otra cosa de las que dice. Me queda un buen rato  de recoger lo que los demás desechan en los contenedores.  Hay que subir hasta la urbanización y llegar a lo más alto. Allí descansamos unos minutos. Antes fumaba un cigarrillo mientras disfrutaba del frío de la noche y de las luces mágicas de Barcelona. Ahora en esos momentos solamente disfruto de las luces y la humedad del invierno. Cuando estás ahí arriba puedes olvidarte de todo. Hace seis meses que la vida la vivo para poder olvidar lo malo de la nicotina y las sesiones de quimioterapia.

Gaelia 2016
 


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