miércoles, 14 de junio de 2017

ANHELOS



Sin beso de buenas noches se fue a la cama. Yo me quedé recogiendo el mantel y retirando los platos. La cocina revuelta como el amor barato; como el que me prometió hace años sin yo saberlo. Después de todo lo pasado, prefería lavar la vajilla a mano; el tenedor de alpaca, la copa de cristal, la ensaladera de cerámica y el cuchillo de acero que no necesita ser afilado. Miré en la espuma y vi mis ojos de tormento, de espera inacabada. Respiré hondo y pensé “esta es la noche en que le diré que no me ha venido la regla”.

Gaelia 2017




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