La besa con suma conciencia para no equivocarse, para no desvelar el secreto de su presencia. Ella se entrega al baile lascivo de su visitante, sin importarle el antro adonde le había llevado.
-Quiero otra copa, quiero que no te vayas, quiero sentir tu fuego. Dámelo y haz conmigo lo que quieras.
No se preocupe la señora. Tendrá todo lo que quiera tener. Solamente quiero que mires hacia la ventana. Siento lo que te doy porque voy a cobrar el doble. Mira la luz. Cierra los ojos. Date la vuelta y échate el pelo para atrás. Las fotos valdrán una fortuna.
Gaelia
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