domingo, 7 de agosto de 2016

VERANO AZUL

El municipal escapaba a toda prisa al final del capítulo. Despavorido, desencajado, dejaba ir su cuerpo de hipopótamo cuesta abajo hacia ningún lugar. Los chavales le gritaban la palabra maldita: telerriba. Fue como una puñalada de luz en aquellos veranos de arrabal, de extrarradio, de asfalto, del nacimiento del caballo y del mono. Ahora y como se suele decir, Telerriba es el único que se alegra cuando llego a casa por las tardes, cuando nadie me dice hola, cuando nadie me mira. El pequeño Telerriba mueve su cola, ladra y salta sin control.

@Gaelia 2016




 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

EN EL SILLÓN DEL DENTISTA

No había flecha que le pudiera hacer daño. Estaba acostumbrado a comentarios de todo tipo. Los punzantes eran los que más gracia le hacían. ...