lunes, 11 de septiembre de 2017

ESPACIO Y TIEMPO




Otra vez suena ese maldito piano con su machacona melodía. Do, re, mi, fa, sol, y en ocasiones la, si, do. Es una tortura sentarme en el sillón orejero a leer alguna de mis novelas olvidadas y empezar a escuchar cómo baja el sonido aterrador del piso de arriba. Ya les he dicho a los vecinos que insonoricen la habitación. Me dicen que sí, que lo harán, pero veo que para ellos solamente soy un viejo chiflado. Desde que murió la niña, su habituación sigue igual y apenas entran para tocar el piano, tal como lo hacía ella.

© Gaelia 2017




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