© Gaelia
miércoles, 26 de septiembre de 2018
SELLOS
Comienzan a acumularse en la superficie del planeta, como caídos por alguna de las siete plagas bíblicas. Cientos y miles de ellos caminan por el desierto de Nevada, por Almería, por Murcia, por los confines del Sahara, por los Monegros. Llevados por el viento de poniente que arrasa Tarifa de vez en cuando, vuelan los documentos del nacimiento de mi universo. Ahora valen menos que un vendaval o que la erupción de un volcán. Hace ya mucho tiempo, me quedé sin dinero, sin orgullo y sin mis sellos
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