El baúl de los juguetes está cada vez más vacío de ellos y
más lleno de huecos. No veo las muñequitas, ni las frutas de plástico de la
tiendecita de colores, ni el bebé llorón. Quedan piezas sueltas del juego de
construcción, una excavadora a escala, un garaje repleto de coches metálicos,
un balón de reglamento y una pregunta que no quiero hacerme sobre mi hija
Laura.
© Gaelia 2018

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