jueves, 1 de noviembre de 2018

RULETA RUSA


Era lo único que podíamos hacer por él, dadas las circunstancias. Intentamos enderezar su comportamiento pero no hizo caso. La pasta que ganábamos cada noche, fue a menos sin motivo aparente. Frutas que no volteaban en las máquinas tragaperras y premios de bingo que ya no tocaban. Los gastos del chaval eran demasiado y ya no aportaba nada tenerlo entre nosotros. La banda decidió comprarle un Mercedes de segunda mano, meterle la cabeza en el wáter y chaparle la puerta de la cueva. Más tarde, una raya, unas copas, una recta larga y el viaje hasta el final. Después de todo, ¿qué habría hecho él por nosotros?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

EN EL SILLÓN DEL DENTISTA

No había flecha que le pudiera hacer daño. Estaba acostumbrado a comentarios de todo tipo. Los punzantes eran los que más gracia le hacían. ...