lunes, 29 de febrero de 2016

PATERNIDADES




Serán solo cien palabras pero el monólogo llegará al público, pensaba. El director de la obra esperaba que ella supiera cómo enamorar al respetable. Era la preciosa Eva Duarte y eso era garantía de éxito. Acabó el ensayo y los comentarios de los auxiliares de sonido y luces llegaron al director, como dardos emponzoñados. Miradas que se cruzaban, silencios que se oían, reproches sin más. Producción tenía dudas y el resto de la compañía no la soportaba. Los trataba como la diva que fue hace años y se preguntaban qué tenía aquella mujer. Una hermosa mujer, madre de una hija sin padre conocido.


Gaelia 2016





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