miércoles, 21 de septiembre de 2016

TRADICIONES




Y le manchaba los dedos de harina al entregarle el paquete. Eso a él le molestaba porque cuando lo abría, dejaba las chucherías pegajosas y sabían a rayos. Ocurría cada vez que iban al horno del abuelo y éste le tenía preparado una cajita con trocitos de frutas en dulce y caramelos de anís. Su madre regañaba al abuelo porque jamás se acostumbró a lavarse las manos cuando iban los nietos. Ahora, mientras deja la harina leudar y después de haber encendido los hornos, prepara una pequeña tartera con gominolas sin azúcar y madalenas,  para cuando aparezca su nieto camino del colegio. 

Gaelia 2016



No hay comentarios:

Publicar un comentario

EN EL SILLÓN DEL DENTISTA

No había flecha que le pudiera hacer daño. Estaba acostumbrado a comentarios de todo tipo. Los punzantes eran los que más gracia le hacían. ...