El lápiz con el que ella, cada mañana, se lo dibujaba, es la frase con la que me enfrento al papel en blanco. No me inspira ninguna emoción. Es una frase fría, casi sacada de un laboratorio de ideas. Busco en los apuntes de Farmacia, para encontrar una sustancia con la que mezclarla y obtener la fórmula mágica de la creatividad. Tecleo la fórmula en Google y acabo sabiendo que formo parte de una legión que anhela alcanzar la genialidad. Decido diluir Ibuprofeno con Melatonina y leer algo de Andrea Camilleri. Mañana me enfrentaré al papel en blanco de nuevo y al lápiz con el que ella dibujaba cada mañana.
Gaelia 2016
miércoles, 14 de septiembre de 2016
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