martes, 15 de noviembre de 2016

RECICLAJE POSTMORTEM



No era el mar pero se le parecía. Un programa corto con un centrifugado a más de mil revoluciones sería suficiente para deshacerme de las cenizas de Amanda. Después de la incineración, la lavadora era la salida más cómoda para mí. ¿Cómo iba a llevarla al mar si vivo en Colmenar de Oreja y apenas hemos salido de aquí?. Toda mi vida aguantando sus caprichos, sus ocurrencias y además a su hermana que no me dejaba ver el fútbol el fin de semana, cuando venía a tomar café o a cenar.  Amanda no llegó al mar;  fue depurada y volvió a la red de abastecimiento. 


Gaelia 2016





 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

EN EL SILLÓN DEL DENTISTA

No había flecha que le pudiera hacer daño. Estaba acostumbrado a comentarios de todo tipo. Los punzantes eran los que más gracia le hacían. ...