lunes, 16 de noviembre de 2015

LOCURAS




Abandonan, primero uno y luego el otro, la habitación del hotel. La luz de la tarde invade el pasillo que les lleva hasta la zona de ascensores. Málaga llena sus sentidos desde el cuarto piso de un hotel del centro. Se han amado lascivamente, como cuando tenían veinte años y apenas se conocían, como ya no pensaban hacerlo jamás. Se han besado como lo hicieron cuando eran niños, sin casi verse en la penumbra de la habitación, acordando tácitamente los excesos de un amor contenido en un frasco de perfume francés. María Zambrano les despide con una leve sonrisa, una canción de otoño y un aluvión de recuerdos.

Gaelia 2015



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