martes, 18 de octubre de 2016

HOSPITAL DEL MAR



Al otro lado de la ventana es donde sucede lo que no veo. Mi compañero de habitación tiene la suerte de acercarse y contarme cómo los niños levantan cometas, mientras sus madres hablan tranquilamente sentadas en el banco del parque. Me dice que también hay muchachos que juegan al voley en la playa. A veces, hemos oído algún frenazo con atropello incluido y eso nos aterroriza y nos angustia.  Por la tarde llegan las auxiliares, me colocan las dos prótesis en lo que me queda de piernas y me llevan a la sala de rehabilitación. Después de diez meses, he conseguido dar los primeros pasos.

Gaelia 2016




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